¿Qué es el miedo?

Pues es una emoción desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria derivada de la aversión natural al riesgo o la amenaza. El miedo no puede evitarse, aunque si controlarse, es decir, el control del miedo debe permitirte enfrentarte a la situación que lo provoca e intentar buscar soluciones que permitan resolverlo.

Cuando el miedo es muy intenso podemos llegar a una situación de horror o pánico que si puede llegar a paralizarnos o a realizar acciones para huir de la situación que lo provoca.

En odontología el miedo al dentista se le denomina ODONTOFOBÍA.

 

Qué elementos asociados al dentista pueden provocar la aparición de este miedo:

  • El desconocimiento de lo que te van a hacer. Por ello es muy importante tener una amplia y veraz información sobre el tratamiento que el odontólogo pretende realizarte.

 

  • Las agujas, el bisturí, las turbinas, los abrebocas, etc suelen generar cierto reparo, desconfianza y aprensión. Pero hay que tener en cuenta que este material se utiliza junto con la anestesia local, con lo cual, la manipulación de la cavidad oral no debe molestar en absoluto.

 

  • Malas experiencias anteriores en el Obviamente cuando uno lo pasa mal en alguna visita al dentista, ese recuerdo te hace ser precavido y desconfiado ante próximos tratamientos. Aquí la sedación endovenosa puede ayudar muchísimo a estos pacientes.

 

  • Miedo al dolor. A nadie le gusta tener dolor (excepto a los sadomasoquistas) y es importante explicar a los pacientes que prácticamente siempre se utilizan anestésicos locales para insensibilizar la encía o incluso realizar una anestesia de una parte importante de la mandíbula, labio y Si la inyección de los anestésicos locales se realiza lentamente es perfectamente tolerable.

 

¿Cómo puede ayudar un anestesiólogo a los pacientes con miedo al dentista?

Pues con las técnicas de sedación endovenosa.

 

  • Estas técnicas consisten en la inserción de un catéter venoso en la mano o brazo del paciente. A través de este catéter el médico anestesiólogo administrará fármacos sedantes e hipnóticos que conseguirán tranquilizar, relajar y desconectar del entorno al paciente.

 

  • Es una técnica eficaz y segura. El paciente está monitorizado en todo momento para registrar sus constantes vitales: frecuencia cardíaca, tensión arterial, saturación periférica de oxígeno, frecuencia respiratoria y todo ello bajo la constante supervisión del anestesiólogo. También solemos administrar soporte con oxigenoterapia.

 

  • Es una técnica modulable, es decir, la profundidad de la sedación no es constante, sino que es fluctuante en función de las características de cada paciente y del momento del tratamiento odontológico. En algunas fases de los tratamientos es imprescindible la colaboración del paciente y por ello deben estar con una sedación más En otros momentos del tratamiento el paciente está sedado más profundamente.

 

  • Además de los fármacos propiamente “sedantes”, durante la sedación el anestesiólogo también administra otros fármacos: antibióticos, corticoides, analgésicos, antiinflamatorios, antieméticos, Este tratamiento multimodal asegura un mejor postoperatorio con menos inflamación y por consiguiente también menos dolor.

 

  • Realizamos una valoración pre-anestésica individualizada para cada paciente. Tenemos en cuenta su edad, complexión física, sus antecedentes médicos y quirúrgicos, sus alergias, sus hábitos tóxicos (alcohol, tabaco, drogas) y su medicación crónica. Con toda esta información establecemos un riesgo anestésico y establecemos un plan de sedación para cada paciente en Resolvemos todas las dudas que el paciente pueda tener y damos una información clara y precisa sobre la técnica anestésica. El paciente firma un consentimiento informado dando fe de que ha entendido perfectamente la información proporcionada y que da su consentimiento a someterse a la sedación.

 

  • Son técnicas anestésicas que permiten al paciente trasladarse a su domicilio el mismo día del tratamiento. Deberá marcharse acompañado de un familiar, amigo o pareja sentimental. Los fármacos utilizados en la sedación dejan un cierto efecto residual que puede desorientar o inestabilizar ligeramente al paciente. El paciente no debe conducir vehículos el mismo día de la sedación ni debe realizar actividad física intensa.

 

La ODONTOFOBÍA es una realidad y aproximadamente un 20% de la población que acude al dentista tiene cierto grado de ansiedad, angustia, miedo o incluso temor intenso.

Las técnicas de sedación endovenosa son cada vez más conocidas y utilizadas por la población. Y es totalmente lógico, ya que en la actual medicina es poco ético que cualquier tratamiento que se le realice a un paciente conlleve malestar, dolor o una experiencia desagradable.

Si tienes un cierto miedo o un miedo intenso al dentista valora seriamente someterte a los tratamientos dentales bajo sedación endovenosa. Trasformaremos ese miedo en una experiencia positiva, agradable y placentera para ti.

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