La aplicación de un procedimiento anestésico de sedación disminuye leve o moderadamente el nivel de consciencia de los pacientes, lo cual conlleva también una disminución de ciertos reflejos de protección de la vía aérea como la tos y la deglución.

Durante los tratamientos odontológicos existe una manipulación necesaria de la cavidad oral y se utiliza irrigación con suero fisiológico. Estas circunstancias pueden provocar nauseas, accesos de tos e incluso vómitos. La aparición de un vómito alimenticio en un paciente con una disminución del nivel de consciencia puede favorecer la broncoaspiración, complicación grave que tiene su morbimortalidad.

La broncoaspiración es el paso de diferentes materiales hacia las vías respiratorias (traquea y pulmones). Este material puede provenir del estómago en forma de vómito, de la boca o de la nariz (contenido alimenticio, mucosidad, sangre o un objeto extraño). La broncoaspiración es una complicación poco frecuente pero potencialmente grave: neumonitis, insuficiencia respiratoria y/o neumonía. Todos estos procesos patológicos pueden deteriorar de forma importante el estado de salud de un paciente, dependiendo de factores de riesgo del contenido gástrico y de factores de riesgo del propio paciente.

Por ello las sociedades anestésicas han desarrollado unas “Guias de recomendación de Ayuno Preoperatorio” basadas en la evidencia científica para disminuir la morbimortalidad de una posible broncoaspiración así como para mejorar la calidad de todo acto anestésico realizado sobre el paciente.

Factores de riesgo del material broncoaspirado:

pH bajo. Un pH < 2.5 se correlaciona con mayor daño a nivel del parénquima pulmonar.

Volumen del material broncoaspirado. Volumen > 0.4 ml/Kg (28 ml para un paciente de 70 Kg).

Material particulado parcialmente digerido.

Osmolaridad elevada del material broncoaspirado.

Material contaminado. La contaminación bacteriana empeora el pronóstico.

Factores de riesgo del paciente:

Disminución del nivel de consciencia. Provocado por fármacos anestésicos o bien debido a otras enfermedades del paciente (encefalopatía, intoxicación por fármacos, ictus, convulsiones, etc)

Retraso en el vaciamiento gástrico. Puede estar provocaco por dolor, opiáceos, cannabis, alcohol.

Incompetencia laríngea.

Incompetencia del esfínter esofágico inferior (hernia de hiato, reflujo gastro-esofágico).

Ileo paralítico.

Oclusión intestinal.

Edad avanzada.

Embarazo. Sobretodo en el primer trimestre.

Obesidad.

Diabetes Mellitus.

Enfermedades esofágicas (acalasia, esclerodermia, divertículos)

El objetivo del AYUNO pre-anestésico es disminuir el volumen y la acidez del contenido gástrico y así minimizar las consecuencias negativas que pudieran derivarse de una broncoaspiración tras un evento de vómito. La velocidad del vaciado gástrico es imposible de determinar con precisión, pero se ha establecido que más o menos es de una hora para los líquidos y de 4 a 6 horas para los sólidos.

Los periodos de ayuno mínimo recomendados por la “American Society of Anesthesiologists Task Force on preoperative fasting” para los distintos tipos de alimentos son los siguientes:

Líquidos claros (agua, zumos de fruta sin pulpa, café, infusiones, bebidas carbonatadas) ayuno mínimo de 2 horas.

Leche materna ayuno mínimo de 4 horas.

Leche animal ayuno mínimo de 6 horas.

Comida ligera (tostada + líquidos claros) ayuno mínimo de 6 horas.

Comida copiosa (que contengan grasa y/o proteínas) ayuno mínimo de 8 horas.

Estas recomendaciones son aceptadas para pacientes sanos de todas las edades y para procedimientos quirúrgicos programados. Se excluyen las mujeres embarazadas con dinámica de parto y pacientes con enfermedades que puedan afectar el vaciamiento gástrico. En estos pacientes habría que valorar un tiempo de ayuno más prolongado.

Bibliografía: Guías de ayuno preoperatorio: Actualización. Rev Esp Anestesiología y Reanimación 2015;62 (3): 145-156.

Leave a Reply