Sedación endovenosa para procedimientos endoscópicos del aparato digestivo

enero 24, 2024
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Qué es una endoscopia

Qué es una endoscopia?

Es una exploración diagnóstica y/o terapéutica invasiva del aparato digestivo, consistente en la introducción de unos tubos flexibles por la boca o por el ano del paciente y avanzar con ellos por el interior del tubo digestivo. Estos tubos (endoscopios) constan de una cámara de visión y de orificios por los que introducir material de trabajo (catéteres, clips, pinzas, etc) y pueden insuflar aire y aspirar líquidos.

¿Por qué sedar a los pacientes?

Pues porque son procedimientos que generan malestar y dolor en el paciente. El endoscopio es un cuerpo extraño que avanza por el interior del cuerpo, generando distensión abdominal y dolor. Además, para evitar posibles complicaciones (lesiones mucosas, hemorragias o incluso perforaciones del tubo digestivo), es necesario que el paciente esté inmóvil durante su realización. La sedación proporciona analgesia y desconexión del paciente del entorno consiguiendo que el paciente esté quieto e inconsciente durante su realización.

¿Qué tipo de sedación es necesaria?

Existen diferentes niveles en la sedación, de menor a mayor intensidad:

  • Sedación leve o ansiolisis.
  • Sedación moderada o consciente.
  • Sedación profunda o inconsciente.
  • Anestesia general.

Para los procedimientos endoscópicos se necesita por norma general de una SEDACIÓN PROFUNDA. En esta sedación el paciente está inconsciente, mantiene habitualmente la ventilación espontánea, aunque ligeramente atenuada (se administra oxigenoterapia durante su realización) y las constantes cardiovasculares también pueden estar algo atenuadas (bradicardización e hipotensión). El paciente no recordará nada del procedimiento a posteriori. La sedación se administra vía endovenosa.

¿Qué fármacos se utilizan?

Se suele usar una combinación de fármacos ansiolíticos (midazolam), hipnóticos (propofol) y opiáceos (fentanilo, alfentanilo, remifentanilo) que tienen una vida media corta y que permiten al paciente recobrar rápidamente la consciencia al poco tiempo de dejar de ser administrados. La inmensa mayoría de los procedimientos endoscópicos son de carácter ambulatorio y con este tipo de fármacos el paciente puede volver a su domicilio totalmente consciente y orientado.

¿La sedación profunda tiene riesgos?

Todo procedimiento médico invasivo tiene sus riesgos y una sedación profunda obviamente también. Estos riesgos deben ser explicados al paciente antes de la realización de la endoscopia con sedación tanto por el digestólogo como por anestesiólogo que realizará la sedación. Y esta transmisión de información debe quedar registrado en el documento de consentimiento informado que el paciente y los médicos deben firmar.

En la sedación profunda es necesaria una monitorización completa del paciente (electrocardiograma, tensión arterial y saturación periférica de oxígeno), así como disponer de material de manejo de la vía aérea, oxígeno y un respirador. El límite entre la sedación profunda y la anestesia general a veces es estrecho y la ventilación y oxigenación del paciente puede verse comprometida en algunos momentos. Por eso es necesario también disponer de material de manejo de la vía aérea (material de ventilación e intubación) y de un respirador para realizar ventilación mecánica su fuese necesario.

El proceso de la sedación no termina al finalizar la exploración endoscópica. El paciente debe pasar a un espacio de recuperación post-anestésica donde seguirá monitorizado y con soporte de oxigenoterapia hasta una recuperación total del nivel de consciencia. En estos espacios la vigilancia del paciente la realiza personal de enfermería. El paciente abandonará el hospital o centro médico siempre acompañado de familiares o amigos y no deberá conducir ni realizar ningún tipo de actividad física durante el día de la sedación.

¿Quién realiza la sedación?

La respuesta a esta pregunta es clara y contundente… Un ANESTESIÓLOGO es el único profesional médico con la formación, habilidades y experiencia necesaria para realizar con total seguridad y eficacia una sedación endovenosa profunda.

Existe la tentación de minimizar los riesgos asociados a la anestesia general y la sedación profunda. Sin embargo, si hoy consideramos tan seguros los actos anestésicos es gracias al éxito alcanzado por la Anestesiología como especialidad médica. La mortalidad atribuida a la anestesia en el año 1960, cuando era administrada por profesionales de enfermería o médicos sin especialización en Anestesiología, era de un fallecimiento por cada 1.000 anestesias. En la década de 2020, esta mortalidad se ha reducido a menos de un fallecimiento por cada 150.000 actos anestésicos.

La presencia de un médico anestesiólogo es el principal factor determinante de la seguridad del paciente durante un acto anestésico. Así lo ha establecido la “Declaración de la seguridad del paciente en Anestesia” conocida como Protocolo de Helsinki (junio de 2009), desarrollada por la European Board of Anaesthesiology en cooperación con la European Society of Anaesthesiology.

La anestesia general y la sedación profunda son actos con potenciales complicaciones graves, incluso mortales, que deben ser realizados por médicos con competencias y experiencia en Anestesiología y Reanimación. Solo el anestesiólogo puede garantizar el máximo nivel de seguridad en este ámbito.

La ley otorga al paciente el derecho a ser informado de quién es el médico que le va a tratar y la especialidad que posee, así como de los riesgos y alternativas del procedimiento al que va a ser sometido antes de otorgar su consentimiento informado. El consentimiento para la anestesia general y la sedación profunda debe darse por escrito. SEDATIUM aconseja a los pacientes que vayan a ser sometidos a actos anestésicos que obtengan esta información antes de dar su consentimiento y que se aseguren de ser anestesiados, solo por médicos especialistas en Anestesiología.

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